Queriamos conocer Alange, para visitar sus increíbles termas romanas. Y acertamos de lleno porque son espectaculares y porque el alojamiento fue estupendo. El hotel es un encanto, todo lleno de detalles entrañables, como las fotos familiares. Las habitaciones son muy confortables y espaciosas y los baños de ensueño, además se come muy bien y los dueños del hotel, Jesús y Silvia son encantadores . En fin es un hotel en el que te sientes como en casa .
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