Aconsejamos a todos aquellos que busquen un rincón agradable, tranquilo y acogedor, que prueben la experiencia de pasar por este maravilloso molino. Su propietario Tomás es encantador, atento y un gran anfitrión. Nuestra estancia durante cuatro días en invierno nos ha dejado tan buen sabor de boca, que sin duda volveremos en verano para poder disfrutar de las cenas en el jardín, de los fantáticos desayunos de Tomás y de su piscina. Gracias, Tomás, por estos días inolvidables.
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