Cuando se encuentra un tesoro, lo primero que se piensa es no decir a nadie dónde está. Al volver, algo parecido nos pasó con Casa Marcelo, pero sería demasiado egoísta por nuestra parte. Así que a todos los que lean estas líneas, recomendársela encarecidamente. Hemos estado la última semana de mayo del 2009, y la opinión no puede ser mejor por la casa, el entorno y sobre todo por la humanidad de sus dueños. Des de Catalunya, moltes gracies Dolores, Manuel, Mercedes, Camilo i Lua.
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