Estuvimos en el Jiniebro hace unos días, después de Semana Santa. Nos ha encantado, el entorno de la finca es bellísimo (el jardín es precioso) y los alojamientos son perfectos, te sientes como en tu casa. Merece la pena, por el alojamiento y por todo lo que puedes visitar (me quedo con las rutas a pie que hicimos y con las visitas a Portugal).Te quedas con ganas de más si vas por pocos días. Lo recomiendo para todos los que tengan perros (nosotros viajabamos con dos perritos). La atención es exquisita por parte de la propiedad.
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