Todo inmejorable.. Maribel y Vicente lo mejor. La casa y el entorno ,con un río y puente medieval preciosos la casa y el jardín preciosos, para relajarse después de un día de excursión, un huerto con gallinas, gallos y un pavo super simpático, y la burrita que campaba a sus anchas.
El caserío precioso con sus vigas en el techo y una decoración rústica sin faltar detalle.
Las cenas y desayunos de Maribel, espectaculares y que decir de la cervezita que nos servía Vicente con la chimenea.
Hemos descansado y disfrutado de lo lindo, y por supuesto volveremos, ya que nos han quedado muchas rutas de las que organiza Maribel por hacer.
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