Agradecemos a Teresa, Miguel y Sonia, los momentos tan agradables que nos han brindado. Las instalaciones son estupendas: habitaciones amplias, luminosas y bañera con hidromasage...uhmmm fenomenal!, relajante. Un saloncito agradable, un comedor elegante y acogedor y un jardín donde disfrutar del sol y de un café con uno de sus postres de chocolate. También hay aparcamiento gratuito.. La comida es de lo más destacable: desayuno amplio, comidas y cenas espectaculares. Miguel es un cocinero que sabe combinar a la perfección la sofisticación y la tradición, respetando siempre la esencia de los productos que sirven que, por otra parte, suelen ser autóctonos. La relación calidad-precio: sorprendente. Teresa y Miguel, los dueños, consiguen hacerte sentir "como en casa".. Se desviven por atenderte de la mejor manera posible, cuidan todos los detalles.
En ellos se percibe la franqueza de la gente que se compromete con lo hace, con valentía y autenticidad y eso no es fácil de encontrar. ¡Volveremos!
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