Fuimos a pasar el día en Culla y quedamos con la propietaria de la casa rural. La casa respira tranquilidad, cuando entras en ella parece que el tiempo se para. Cubre todas las necesidades modernas. La decoracion es soberbia y tomar el fresco en el porche una delicia. Un lugar maravilloso para desconectar. Ana la dueña es un encanto.
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