Nos ha encantado la estancia en la casa de Antón y Mari Luz. Más que un hotel, parece la casa de unos amigos de siempre, aunque no los conozcas de antes. La casa es fantástica, limpia, muy bonita y muy acogedora, con vida... El entorno es fabuloso, muy tranquilo y con mucho por explorar. Los niños pequeños no sólo son bienvenidos, también son entendidos y respetados. El desayuno no se puede describir, hay que probarlo; realmente espectacular!!! Regresaremos, seguro.
|