La casa tiene un encanto especial. Decorada con mucho gusto y muchos detalles. Junto a la chimenea, al calor del fuego pasamos momentos muy agradables. Los dueños son muy amables y cercanos, la atención inmejorable. El desayuno impresionante. El pueblo en el que está ubicada es auténticamente rural, se respira tranquilidad.
El entorno es precioso, las arribes del Duero,Fermoselle, Miranda do Douro, Puente Pino, variadas rutas para hacer a pie, o en coche.
Un auténtico lugar para desestresarse y recargar las pilas.
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