Estuvimos el pasado fin de semana.El hotel tiene mucho encanto, con muy buen gusto tanto las estancias como las habitaciones. Estuvimos en la número 5; la cama super amplia, la decoración exquisita y natural, limpieza inmejorable, perfecta insonorización. Para la cena tomamos el menú "de mercado", de muy buena calidad, una sopa de pescado buenísima y una merluza al horno muy fresca y en su perfecto punto de cocción; en cuanto a los postres, buenísimos, de los mejores que hemos probado y sobre todo caseros hechos por Francesc. Para los dos niños que iban con nosotros les hicieron lo que ellos pidieron sin ningún tipo de problema. El desayuno no podía ser menos, zumo natural, buenos embutidos, mermeladas y repostería casera. Sin duda se puede recomendar para ir a pasar un fin de semana tranquilo y exquisito. Si pronto abrís el SPA que comentásteis no dudaremos en volver y enviar a más gente.Muchas gracias.
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