Hemos venido desde la otra punta de la peninsula y ha sido una experiencia inolvidable conocer estas tierras, esta gente, y este maravilloso cortijo enclavado en una gran finca. Nunca olvidaremos el calor del fuego de la chimenea, las cigüeñas, los cerditos,y lo bien que nos han tratado. Hemos prometido volver con toda la familia porque todo esto no se lo pueden perder...
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