Cuando vimos las fotos de la Galvana nos causaron muy buena impresión y decidimos pasar allí unos días en mayo. La realidad superó las expectativas. Es un lugar precioso con una situación maravillosa y un pequeño jardín y una piscina de ensueño. Todo nuevecito y muy limpio, da gusto.. Quedamos encantados y con muchas ganas de volver.
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