Nos alojamos nueve parejas en Rivero Rural y he de comentar que es una experiencia irepetible. El alojamiento consiste en una serie de apartamentos que tienen en común un patio central donde se hace la vida. El salón común es muy amplio y da sensación de espacio. Por otro lado, existe un "cuartillo" donde está todo lo necesario para paellas, barbacoas e incluso si vas en Navidad, hay hasta decoración navideña!. El abastecimiento de hielo y pan nos lo hacía el dueño que venía regularmente a llenarnos la nevera.
Aunque estuvimos en Marzo, algunos hicieron uso de la piscina que se encuentra cubierta por una mampara.
En definitiva es una casa muy agradable para compartir con amigos y la amabilidad del dueño también es digna de la Q de Calidad que muestran en la puerta.
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