Somos una familia con tres hijos de diferentes edades, con lo que es muy difícil encontrar lugares como éste en el que todos estén a gusto, y hemos pasado 3 días maravillosos. Las cuevas son increíbles; el entorno inigualable (merece la pena sentarse media hora después de cenar a ver uno de los "cielos" más maravillosos que he visto), y hay actividades para todas las edades. Pero si tenemos que dar el premio a algo, es al trato de sus responsables Manolo y Dulce. Esperamos poder repetir.
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