En agosto de 2008 estuvimos una semana mi marido, mis hijas y yo. Aparte de que el tiempo fue maravilloso, pues en esa zona anda aire y la temperatura es muy agradable, la estancia fue estupenda. La habitación y el baño, increíblemente espaciosos y decorada con mucho gusto, sumado a la tranquilidad en la finca y el trato de Antonio y Mari Carmen, de lo más atento y familiar, invitan a volver en cuanto sea posible. No se puede pasar por alto la gozosa piscina en la que mis hijas disfrutaron de lo lindo y ¡esos deliciosos desayunos y esmeradas cenas! en el porche con el olivar de fondo. Hicimos varias escursiones al Torcal, a Málaga -era feria-, a Granada, a Antequera, ... aprovechándolas al máximo gracias a las siempre atentas indicaciones de los propietarios. Absolutamente recomendable. Zuriñe.
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