Estuvimos una semana entera, la última de junio, y no podía haber ido mejor. La casa y sus alrededores son sencillos, y a la vez muy bonitos. Perfecto tener un pequeño porche en la habitación, aunque la verdad es que estábamos más en el porche común, que era igual de tranquilo y cómodo, perfecto para leer con una cervecita o un mojito (por cierto, son ciertas las opiniones de otros viajeros, están riquísimos). Gran desayuno. Tati y Jose te guían en lo que necesites, y tienen pequeños gestos que hacen que tu estancia sea todavía mejor.. En general muy recomendable si lo que buscáis es tranquilidad y relax. Por favor, si vuestra intención es ir en gran grupo y de charla con gritos, no vayáis, tenéis sitios más apropiados. Así los demás podremos seguir disfrutando... (nos pasó una noche con un gran grupo...). No nos hubiéramos ido nunca... esperamos volver.
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