Estuvimos en la casa-cueva este fin de año, y a pesar de la temperatura propia de las fechas, en la casa se estaba de maravilla. Son muy confortables y era la primera vez que dormíamos en una cueva. Una casa "original" que no tiene nada que envidiar a las construcciones de ladrillo en las que habitualmene vivimos los castellanos.
El dueño, muy atento, un trato excelente. Estuvimos muy a gusto, y las posibilidades que ofrece la zona, son muy variadas. Si te gusta hacer senderismo, te va a encantar y Sierra Nevada está a un paso. Los pueblos próximos y el paisaje nos impactaron. Las gentes muy amables, y el pueblo muy tranquilo.
Nos ha gustado tanto que repetiremos.
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